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17.05.2012 : 5:25

Sesión plenaria celebrada en Alcañiz

15 de febrero de julio de 2012

 

La Cámara autonómica, con su sesión plenaria en Alcañiz, rinde homenaje a uno de los episodios históricos más relevantes en la historia del Reino de Aragón: la Concordia de Alcañiz, que tuvo lugar el 15 de febrero de 1412 y que fue ejemplo de derecho, pacto y acuerdo. Con la firma de la Concordia de Alcañiz se establecieron los nueves compromisarios que, unos dos meses después, debatirían en Caspe la elección de un nuevo rey ante la muerte en 1410 de Martín I de Aragón sin descendencia y sin nombrar un sucesor aceptado.
El 31 de mayo de 1410 fallecía Martín I, rey de Aragón, sin dejar descendencia directa. El problema sucesorio se agravaría con enfrentamientos entre los pretendientes al trono. Ante la posibilidad de una guerra en el reino, el entonces papa, Benedicto XIII –don Pedro de Luna- propuso que los tres estados que componían la Corona aragonesa reunieran a sus compromisarios para resolver de forma pacífica el conflicto sucesorio.
Aragoneses, catalanes y valencianos, reunidos en parlamentos, designaron a tres delegados por territorio. El obispo de Huesca, Domingo Ram, el monje cartujo Francisco de Aranda y el letrado Berenguer de Bardají representaron a Aragón; el arzobispo de Tarragona, Pedro de Sagarriga; el jurista Guillén de Valseca,  y el burgués Bernardo Gualves, acudieron por Cataluña; y el teólogo –y posterior santo- Vicente Ferrer, junto a su hermano, el cartujano Bonifacio Ferrer, y el jurista Giner de Rabasá –a quien sustituyó por enfermedad el letrado pedro Bertrán-, asistieron en nombre del territorio valenciano.
Tras la firma de la Concordia de Alcañiz, el 15 de febrero de 1412, donde se asentaban las bases del acuerdo, se acordó la reunión de todos en Caspe, lugar equidistante entre Barcelona, Valencia y Zaragoza, para debatir y decidir sobre los pretendientes a ocupar el trono. Se llegaría así al Compromiso de Caspe, del que salió Fernando de Antequera, regente de Castilla y nieto de Pedro IV, como nuevo rey de la Corona de Aragón. Fernando I subió al trono con los tres votos de Aragón, dos de Valencia y uno de Cataluña.
La Concordia de Alcañiz y el posterior Compromiso de Caspe son recordados con el paso de los siglos como sinónimos de cordura política y negociación en una cuestión decisiva para la evolución posterior de la Corona de Aragón.